Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas


A menudo, la unidad de la iglesia es frágil porque está construida con los materiales equivocados. La unidad basada en costumbres culturales y gustos personales es quebradiza: pon un poco de presión en ella y se hará pedazos. Pero la unidad basada en la sana doctrina es fuerte y flexible, como una casa con una sólida estructura construida sobre unos buenos cimientos.
Cuando la tormenta ruja contra ella, podrá balancearse y crujirse un poco por el viento, pero permanecerá en pie. La sana doctrina es la sustancia y el núcleo de nuestra unidad en la iglesia. Por ello, deberíamos unir nuestras iglesias en torno a la verdadera doctrina bíblica, no en torno a costumbres.





Extraído del libro:  (B. Jamieson - La sana doctrina)
¿Qué es la teología? 
¿Por qué los creyentes deben estudiarla? ¿Cómo debemos estudiarla?


“Teología sistemática”: Cuando muchos oyen el término piensan en los “teólogos” de los “seminarios” y no del cristiano común y corriente. ¿Será así la teología—muy “académica”, muy “intelectual” y no muy “práctica”? 

A. ¿Qué es la “teología”?

1. “Teología” es el estudio de Dios, de Su Persona y de Sus obras.
       a. No sólo abarca un conocimiento del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 
       b. También trata con el conocimiento de Sus obras—de qué hace Dios.

2. Un buen estudio de teología, entonces, abarcará temas como los siguientes:
       a. Los atributos y el carácter de Dios (Trinidad).
       b. La Biblia como la revelación de Dios.
       c. Los ángeles (buenos y a los malos, y también a Satanás).
       d. El hombre.
       e. La salvación 
       f. La Iglesia.
       g. Los eventos porvenir 

3. Entonces la teología es el estudio de la Persona de Dios y Sus obras.


extraído de la iglesia del Este 
Los criterios que utilizan los historiadores cuando se trata de determina si un documento antiguo en concreto es fidedigno.

La primera pregunta es: ¿Cuándo se escribió? Hay una enorme diferencia entre un Evangelio escrito en el año 60 de unos treinta años después del ministerio de Jesús y otro documento escrito en el 150 d.C.
Si el Evangelio de Marcos se escribió durante la década 60-70 d.C. de treinta a treinta y cinco años después del ministerio de Jesús, entonces fue escrito dentro del transcurso de la vida de numerosas personas que habrían conocido a Jesús y le habrían oído enseñar. Esto habría tenido un efecto correctivo. Sin embargo, si un documento se escribe sesenta, ochenta, o cien años más adelante, se pierde entonces esta cadena. Aunque no es imposible que un documento escrito en un periodo muy posterior a los hechos pudiera contener material auténtico, es muchísimo más problemático.

Hay una segunda, la conexión geográfica. Por ejemplo, un documento escrito en el Mediterráneo oriental treinta años después del ministerio de Jesús es más prometedor que otro escrito en España o Francia a mediados del siglo segundo.

Una tercera cuestión tiene que ver con la exactitud cultural del documento, por lo que hace a sus alusiones a la política o a acontecimientos de aquel tiempo. Este criterio puede desenmascarar documentos falsos que pretenden haber sido escritos antes de lo que realmente lo fueron. Cuando tenemos a un escritor del segundo o tercer siglo que pretende estar relatando algo que hizo Jesús, con frecuencia no conoce los detalles culturales correctos. Por ejemplo, quienquiera que hubiera escrito el así llamado Evangelio de Pedro no conoce las tradiciones de los sepelios judíos, las cuestiones relativas a la impureza de los cadáveres, y otros asuntos del tiempo de Jesús. En estos casos, los autores quedan desenmascarados por errores que ni siquiera son conscientes de haber cometido.

Están también las cuestiones de la motivación para escribir. ¿Tenía el autor algún interés personalCuando analizamos los documentos del Nuevo Testamento, es verdad que tienen un claro propósito: afirmar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. Sin embargo, hacen también toda clase de afirmaciones que pueden ser evaluadas.

Extraído de "El caso del Jesús Verdadero" Lee Strobel.

Domingo en la mañana, 5 de mayo, prediqué en Santa Ana y me pidieron que nunca más volviera. El domingo siguiente, 12 de mayo prediqué en San Judas. Tampoco podré regresar a esa iglesia. Domingo por la noche, 12 de mayo, prediqué en San Jorge, y de nuevo me echaron. Domingo en la mañana, 19 de mayo, prediqué en Santo Tomás. Los diáconos convocaron a una reunión especial y me dijeron que no podría regresar a su iglesia. Domingo por la noche, 19 de mayo, prediqué en una pradera, y tuve que salir corriendo porque soltaron a un toro durante el culto. Domingo, 2 de junio, prediqué en las afueras del pueblo, y me echaron del camino. Domingo por la noche, 2 de junio, culto vespertino, prediqué sobre el pasto. Diez mil personas acudieron a escuchar el evangelio.
Jhon Wesley
La búsqueda de la “tranquilidad” ha comenzado, ¡y de qué manera! Los norteamericanos consumen toneladas de tranquilizantes para lograr la paz del espíritu. No sólo recurren a las drogas, sino también a los libros que sirven de sedantes. Algunos de éstos se han convertido en “best-sellers” de la noche a la mañana, y han alcanzado una tirada de cientos de miles de ejemplares en una sola edición. Sus lectores son estimulados con urgencia a “lavarse el cerebro” y así comenzar el nuevo día diciendo: “¡Qué mañana tan estupenda hace! ¡qué esposa (o esposo) tan maravillosa tengo! ¡qué hijos tan encantadores! ¡qué desayuno tan saludable y delicioso me aguarda! ¡qué jefe tan simpático tengo en el trabajo! Pero tales “tranquilizantes de paz” (“peacefulizers”) pueden hacer más mal que bien. Contra ellos se alzan las siguientes objeciones:
Primera: Siempre que el consuelo prestado no se ajuste a la realidad, la paz mental que éste proporcione no tendrá efectos duraderos.
Segunda: Lo más difícil de quebrantar de todo es el pecado, y no hay estímulo mental o “pensamiento positivo” que pueda eliminarlo.
Tercera: La única paz que merece tal nombre es la paz con Dios y esta paz no puede ser autofabricada.
Cuarta: Esta confianza en los tranquilizantes, sean libros o píldoras, puede proceder de la falsa suposición de que el desasosiego espiritual o la lucha interior es un mal en sí mismo. 

Sin embargo, frecuentemente es muchísimo mejor el afrontar la realidad, que el tratar de escapar de ella. La evasión conduce a la apatía espiritual. El analizar y dar la cara a la realidad acerca de uno mismo es el único camino que nos puede llevar a “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”.

Hendriksen, W. (2006). Comentario al Nuevo Testamento: Filipenses (p. 9). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
Las estadísticas actuales son apremiantes. La iglesia no está creciendo, sino reduciéndose. Podemos apuntar el dedo en cualquier dirección: la cultura secular, la política impía, los miembros hipócritas, o a los pastores a los que no les preocupa. Sin embargo, al final, cada miembro de la iglesia debe tomar la responsabilidad.
Soy miembro de la iglesia. Y apuesto a que usted también. Pero, ¿somos el tipo de miembro que cambiará estas tristes estadísticas? En alguna ocasión no he estado satisfecho con alguna iglesia. Y apuesto a que usted también. La insatisfacción es tan antigua como el jardín del Edén, y se inicia cuando hago que mis deseos y preferencias sean lo principal. Por supuesto, esta actitud se presenta en muchas formas. Decimos y pensamos cosas como: "No conecto con el mensaje", "La música es demasiado ___________", "Nadie me saluda", "nuestro pequeño grupo parece artificial", "hay demasiados hipócritas".

¿Suenan críticos estos ejemplos? Espero que no. Simplemente admito lo que he dicho en alguna ocasión. Por decirlo de manera simple, cada uno de nosotros o bien pensamos de forma bíblica en la membresía de la iglesia, o bien no lo hacemos. O bien servimos, o bien nos servimos a nosotros mismos. O bien somos miembros funcionales, o quejicas disfuncionales.

Soy miembro de la iglesia nos empuja a preguntarnos, "¿Qué tipo de miembro soy?" Durante esta evaluación, la Escritura da forma a la sabiduría de Rainer, a la vez que se fija la mirada del lector en Cristo, la cabeza de la iglesia. Y con cada compromiso, nos impulsa hacia el auto-examen, separando la diferencia entre una membresía de la iglesia insatisfecha y una funcional.
Extraído del libro: "Soy Miembro de la iglesia" por Thom Rainer.

¿Cómo vemos el Evangelismo como obligación u oportunidad?


Debemos cambiar nuestra mentalidad con respecto a compartir nuestra fe. Debemos verlo como una oportunidad asombrosa y no como una especie de tortura. Debería ser una actividad gozosa que no podemos esperar a hacer, en lugar de ser el peor momento de la semana. ¿Cómo se puede lograr esto?  

Ganamos, ganamos, ganamos
“¿Cuáles son las únicas tres cosas que pueden pasar cuando compartimos nuestra fe?” ¿Cuándo nos rechazan el Evangelio, perdemos o ganamos?

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. 1P 4:14 


Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. Lc. 6:22-23

Lo único que no podrás hacer en el cielo - Mark Cahill

“Cada cristiano es un misionero o un impostor”. Charles Haddon Spurgeon

1. En el cielo podrás alabar a Dios.
2. Podrás adorarlo y podrás cantarle cantos. 
3. Hasta podrás aprender de su Palabra. 

Lo único que no podrás hacer en el cielo es compartir tu fe con un inconverso. ¿Por qué? Porque Todos en el cielo serán creyentes. 
¿Te das cuenta de que cuando exhales tu último aliento nunca más podrás volver a hablar con un inconverso? Considerando esta verdad, 

¿Cuál es la única forma en la que podemos ser efectivos? Practicando, practicando y practicando. 
El evangelismo es un talento aprendido. Dios pone la carga en nuestro corazón de alcanzar a los perdidos pero debemos salir y empezar a practicar esas conversaciones. Lo gracioso es que cuánto más uno práctica, más fácil se torna.


Hay sólo dos momentos para Compartir tu fe

2 Timoteo 4:2-8 es una porción de las Escrituras muy poderosa. En el versículo 2 Pablo nos aconseja a que “prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. Recuerda que sólo hay dos momentos para compartir el evangelio con la gente: a tiempo y fuera de tiempo. ¡Estaría mal hacerlo en cualquier otro tiempo! Eso significa que deberíamos estar preparados para predicar la Palabra en todo momento. Date cuenta también de que cuando estemos delante de Dios para rendirle cuentas, ninguno de nosotros dirá que compartió demasiado de su Hijo. Sin embargo, muchos de nosotros nos daremos cuenta de que no lo compartimos suficiente durante nuestro tiempo en la tierra.

Practica, practica, practica. ¿Puedes pensar en alguien con quien necesitas practicar hoy? No me refiero a un simulacro, sino a una conversación con un amigo. Adelante. Ten valor. Te alegrarás de haberlo hecho. Ahora que sabemos lo que no vamos a poder hacer en el cielo, ¿qué nos puede dar el coraje que necesitamos en el Señor? El próximo capítulo nos mostrará cómo entrenar nuestra mente para empezar a ver las oportunidades que el Señor nos da en una forma diferente.
Lo único que no podrás hacer en el cielo - Mark Cahill

Jesús se preocupó de que sus discípulos aprendieran su forma de vivir con Dios y con los hombres. Reconoció que no era suficiente introducir a las personas a la comunión espiritual con él. Sus discípulos necesitaban saber cómo mantener esta experiencia y cómo compartirla, ya que era necesario perpetuarla por medio de la evangelización. Desde luego que, en un sentido técnico, la vida precede a la acción, pero bajo un punto de vista completamente práctico, vivimos gracias a lo que hacemos. Uno debe respirar, comer, hacer ejercicio, y proseguir con su trabajo si quiere crecer. Cuando estas funciones corporales se olvidan, la vida cesa. Por esto el esfuerzo de Jesús por hacer comprender a sus seguidores los secretos de su influencia espiritual han de considerarse como parte voluntaria de su estrategia básica. Sabía lo que era importante.

La práctica de orar
Tomemos, por ejemplo, su vida de oración. No fue accidental que Jesús dejara que sus discípulos muchas veces lo vieran conversar con el Padre. Así pudieron comprobar la fortaleza que esta práctica daba a su vida, y si bien no podían entender completamente de qué se trataba, tienen que haber caído en la cuenta de que era parte de su secreto de vida. Adviértase que Jesús no les impuso la lección, sino que más bien siguió orando hasta que por fin los discípulos se sintieron tan deseosos de imitarle que le pidieron que les enseñara lo que hacía.

Aprovechando esta oportunidad cuando se presentó, Jesús pasó a darles una lección que sus corazones estaban listos para recibir. Les explicó algunos de los principios básicos de la oración, y luego, antes de concluir, ilustró su explicación con una oración modelo (Mat. 6:9–13; Luc. 11:1–11). Se podría pensar que semejante práctica estaba por debajo de la capacidad de estos discípulos —la idea de tener que ponerles palabras en la boca para que supieran orar— pero Jesús no hubiera dado por sentado un punto tan importante. En realidad, estos métodos elementales de enseñar a menudo resultan necesarios para que las personas se inicien en esta práctica. Pero sea lo que fuere lo que resultara necesario, Jesús quiso que comprendieran la lección.

Al hablar con sus discípulos, insistió una y otra vez en la vida de oración, ahondando constantemente en su significado y aplicación a medida que iban siendo más capaces de comprender las realidades más profundas de su Espíritu. Fue una parte indispensable de su preparación, que a su vez habrían de transmitir a otros. Una cosa es cierta. A no ser que comprendieran el significado de la oración, y aprendieran cómo practicarla en forma continua, sus vidas nunca iban a producir mucho fruto.

Extraído de: "El plan supremo de Evangelismo"  Robert Coleman
Las bases para crecer son indispensables, pero necesitamos saber como es que la Iglesia del Señor crecerá así que empecemos con las bases.
 
tenemos que desarrollar el carácter de la iglesia. Si dependemos de métodos para hacer que nuestra iglesia crezca, corremos el riesgo de convertir la metodología en un ídolo con la sugerencia de que tal “método” puede hacer que la iglesia crezca. En algunos casos el crecimiento de la iglesia ha degenerado en débiles esfuerzos por hacer en forma mecánica lo que Dios desea hacer en forma sobrenatural. El pecado de la carnalidad es ni más ni menos que el esfuerzo por hacer trabajo sobrenatural por medio de capacidad humana. Jeff Jernigan refleja el mismo sentimiento cuando escribe: “Si los programas y las fórmulas tuviesen la capacidad para generar el crecimiento, entonces dependeríamos de ellos para movernos hacia la autosuficiencia en vez de una dependencia activa en la soberanía de Dios por medio de nuestra fe.”

La Biblia abunda en ejemplos donde los hombres intentaron ayudar a Dios en realizar su obra. Abraham, por ejemplo, intentó ayudar a Dios a cumplir su promesa sobrenatural de darle prole, primero adoptando a su esclavo y después engendrando un hijo con Agar, sierva de Sara (Génesis 15-16). Los resultados fueron desastrosos, como se podría anticipar. En dos ocasiones los israelitas fueron censados. La primera ocasión registrada en Números 1, era en respuesta al mandato de Dios y tenía el propósito de cuidar y proteger al pueblo. El segundo caso fue idea de David y brotó de su orgullo en la fuerza militar de Israel (1 Crónicas 12). En esta ocasión el censo de Israel fue condenado porque representaba la confianza en la fuerza militar para librarles de los enemigos. Dios quería que Israel se diera cuenta de que él mismo era el responsable por su victoria.

Cuando el crecimiento de la iglesia resulta de la obra sobrenatural del Espíritu Santo, entonces la gloria siempre será para Cristo, y no para el líder o el método. Tenemos que ejercer cuidado en el campo del crecimiento de la iglesia para no llegar a creer que podemos lograr que la iglesia crezca por medio de métodos que carecen del poder sobrenatural.
Quisiera dejar bien claro que no estoy sugiriendo que no necesitemos estudiar y aprender los principios para crecimiento y los métodos efectivos que Dios ha bendecido en las iglesias que están creciendo. Dios no es Dios de confusión; con frecuencia elige obrar por medio de las estructuras y organizaciones. No estoy proponiendo que desechemos las conferencias sobre crecimiento de las iglesias. Pero sí estoy argumentando a favor de la premisa que el crecimiento de la iglesia es por definición un evento sobrenatural, y por consiguiente, tiene que principiar con un encuentro sobrenatural con el Dios Santo.

La primera prioridad del pastor y la iglesia tiene que ser el desarrollar una relación profunda con él. El crecimiento no es resultado de una operación que realizamos sobre la iglesia; más bien es una consecuencia de una relación correcta con Cristo, la Cabeza de la iglesia. Por tanto, el crecimiento no es el fin en sí mismo. Es resultado de la investidura sobrenatural del poder divino.
 
Extraído del libro: "El modelo Antioquía"
En su libro, A Quest for vitaly in religion ("La búsqueda de vitalidad en la religión"), 
Finley Edge subraya una diferencia bastante obvia entre lo que él denomina "trabajo eclesiástico" y "la obra de la iglesia". El define el trabajo eclesiástico en términos de las cosas rutinarias que ocupan nuestro tiempo y energías para mantener la iglesia y sus programas. Eso incluye el asistir a reuniones de comités, para preparar el boletín de la iglesia, depositar las ofrendas en el banco, y otros quehaceres. Aun cuando todas estas tareas son importantes, ellas no reflejan aquello para lo cual existe la iglesia. De igual manera, el doctor Edge define la obra de la iglesia como ser y llevar a cabo en la comunidad lo que Jesús haría si él estuviera presente ahí físicamente. Según  él, este es el verdadero propósito de la iglesia y la razón de su existencia.

Además el el doctor Edge subraya el hecho de que cuando las iglesias crecen en tamaño y años, tienden a preocuparse con el trabajo eclesiástico y a estar menos comprometidos con al verdadera obra de la iglesia. Las iglesias tienden a preocuparse más por mantener sus programas, organizaciones y edificios, y se involucran menos en testificar, en las misiones y otros ministerios. ¡Que triste acusación contra nuestras iglesias de nuestro día! ¿Dónde, entonces, se encuentran estos muchos campos que "ya están blancos para la siega"? ¿Cómo lo podemos hacer?

Extraído de. Manual para plantar iglesias -  Larry L. Lewis
Te has preguntado:  ¿Porque mi iglesia no crece?, pues bien hay varios factores, que están detrás de esa declaración. En su libro fundar ¡Anímate a empezar! Nelson Searcy y Kerrick Thomas, señalan por los menos tres factores, hoy solo escribiré 1 factor que muestra uno de los impedimentos en el crecimiento de nuestras iglesias.

La Barrera del Crecimiento: El desarrollo personal

La barrera del crecimiento del desarrollo propio sostiene que cuando el liderazgo de una iglesia deja de crecer, la iglesia también deja de hacerlo. Una organización de cualquier tipo no puede crecer más que su líder. en las 21 leyes irrefutalbes del liderazgo, John Maxell define este principio como "la ley del tapón":
Si el empuje de su liderazgo es ocho, su efectividad nunca puede ser mayor que siete. si el puntaje de su liderazgo es solo cuatro, su efectividad no será más alta que tres. Su capacidad de liderazgo --para mejor o para peor -- siempre determina su efectividad y el impacto potencial de su organización.
Cuando un pastor principal no crece:

  • La iglesia deja de crecer.
  • Los sermones se vuelven  aburridos.
  • El personal y los voluntarios dejan  de crecer.
  • La pasión por el ministerio se apaga. 
 ¿Como corregimos esto?
Tenemos que dedicar tiempo  para nosotros mismo, contar con un plan deliberado de crecimiento personal, esto ayudará en nuestro propio desarrollo, lo cual podría incluir:

  1. Lectura de libro
  2. Escuchar cintas de audio.
  3. Asistir a seminarios y conferencias.
  4. Buscar una iglesia maestra.
El desarrollo personal y profesional no solo es esencial para su propia iglesia, sino que también es crucial para el crecimiento de su iglesia.

 tomado de; fundar ¡Anímate a empezar! Nelson Searcy y Kerrick Thomas,