Esta zona del mundo permanece no alcanzada por varias razones. En primer lugar, estas personas no viven en un vacío espiritual. Las principales religiones del mundo comenzaron en esta parte del mundo y están firmemente arraigados allí. En la Ventana 10/40, hay alrededor de 1,300 millones de musulmanes, 860 millones de hindúes y 275 millones budistas. Además de esto, muchos de los países de esta región oprimen la propagación del evangelio. Por otro parte, Jesús declaró que “la mies es mucha, mas los obreros pocos”. La razón principal de porque esta parte del mundo está tan poco alcanzada se debe a que hay una falta de creyentes dispuestos a ir a estos lugares.

Hoy se estima que menos del 10 por ciento de los misioneros transculturales están trabajando para alcanzar estos pueblos no alcanzados. El otro 90 por ciento está trabajando con no evangelizados, pero en áreas ya alcanzadas.5 De acuerdo con la Enciclopedia Cristiana Mundial, de todo el dinero designado para “misiones” en los Estados Unidos, sólo el 5,4 por ciento se utiliza para las misiones transculturales. De ese 5,4 por ciento, sólo dos centavos de cada dólar se utiliza para alcanzar a los pueblos no alcanzados. El resto se destina a esfuerzos para evangelizar a personas alcanzadas.

Martin Luther King Jr. dijo, “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera”, y que resulta cierto en nuestras estrategias globales para avanzar en el reino de Dios. Hay que tomarnos el tiempo para educarnos a nosotros mismos sobre el estado del mundo y evaluar nuestros esfuerzos en consonancia con el mandato de Dios para hacer discípulos de todos los grupos de personas. Deberíamos de celebrar todos los avances que se han hecho para proclamar el evangelio en el mundo, mientras también aceptamos el reto de alcanzar a los grupos de personas sin acceso. Ciertamente este es un reto abrumador, pero con Dios nada es imposible, y esto es lo que Dios le ha encomendado a Su iglesia que haga.


EXTRAÍDO DE XPLORE



La oración es un privilegio que tiene cada seguidor de Jesucristo sin importar la edad, donde viva o en qué trabaje. Desafortunadamente, pocos creyentes oran como Jesús nos enseñó a orar. En Mateo 6:9-10, Jesús enseñó a sus seguidores a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la Tierra”. Steve Hawthorne, autor mundial y movilizador, dice con respecto a esta oración.

Esta oración no es una declaración de alabanza. Es explícitamente una petición en el idioma original: “Padre…¡santificado sea tu nombre!” Parafraseado es, “Padre levanta, destaca, exalta, manifiesta y revela Tu nombre a la gente de la tierra. ¡Hazte famoso por lo que realmente eres para que la gente de la tierra te conozca y te adore!”. La oración se puede hacer en toda su profundidad en la dimensión global que Jesús enseñó: “en la tierra como en el cielo”.


Qué emocionante saber que incluso en este momento podemos unirnos a Dios para pedir que Su propósito y pasión singular sean completados. Oraremos que el nombre de Dios sea santificado entre todos los pueblos de la tierra que tienen poco o ningún acceso al Evangelio.


Extraído de Xplore.